domingo, 25 de junio de 2023

Harta de como es percibido el BDSM

Puede que, como muchas otras cosas en la vida, esté equivocada, o puede que no, quien sabe. Por eso lo voy a poner por escritoa ver qué pasa.

Antes os pondré en antecedentes. Todo ha venido a raíz de haber publicado una ilustración en un foro (no hace falta que entre en detalles, solo decir que es un foro de artistas). Para mi es una ilustración bastante inocente, que solo se ve un ropework hecho sobre una persona vestida con un kigurumi. Pues me la han censurado diciendo que en el foro pueden entrar menores (a pesar de haber un sistema de censura para impedir que se vean estas cosas de primeras), y que por eso no permiten imágenes pornográficas.

 

La cuestión es que me he dado tremendo hostión de realidad sobre lo atrasada que está la percepción del BDSM en la sociedad. Me ha venido un ataque de ansiedad a la vez de un ataque de risa, de risa por lo ingenua que soy al creer lo integrada que está esta subcultura a día de hoy. Pues no, al parecer la sociedad en general nos sigue percibiendo como un atajo de sectarios depravados y pervertidos (es por eso que no me gusta nada cuando personas dentro del mundo del BDSM se autocalifican como pervertidos y/o depravados, auqnue sea para hacer la gracieta, pero eso es tema para otro post)

Siempre estoy luchando por la normalización, que reducir el BDSM a “solo sexo” es como reducir a los seres humanos a “seres follantes”… Es cierto que el BDSM tiene un componente sexual muy potente, pero también involucra relaciones entre personas, y una manera de ver, y entender la vida más allá de los convencionalismos. Además desde hace años se pueden considerar las cuerdas como una variante artística.

Y me asquea, porque llevaba un tiempo con mucho optimismo, diciendome, o más bien engañándome diciendome que el El BDSM cada vez estaba mejor visto. Pues parece ser que no.

Lo que más rabia me ha dado es que estuve curioseando en el foro, y he visto imágenes que son sexualmente muy sugerentes, por ejemplo una ilustración de una tenista de bastantes curvas jugando en postura innecesariamente sexy, con ropa muy, muy escueta, y las tetas saliéndose de su minúsculo top, con los pezones fuera… Que me digan que una imagen así sí es válida mientras que mi muchacha mi muchacha con cuerdas es porno… pues qué queréis que os diga, duele bastante.

Es más llego a pensar (lo dicho, quizá me equivoque) que mi ilustración no solo la puede ver perfectamente una persona menor de edad, sino que sería bueno porque daría pie a explicarle que hay un tipo de sexualidad y subcultura que involucra el uso de cuerdas y cadenas, y el intercambio de poder, y crecería en la tan ansiada normalización del BDSM.

domingo, 16 de abril de 2023

BDSM y estilos de vida

A veces, leyendo por ahí me cruzo con textos de personas que afirman que el BDSM es (para ellos) un "estilo de vida".

Entiendo que el BDSM sea muy importante en tu vida, y que rija muchos aspectos de esta (y lo entiendo porque para mí lo es), pero de ahí a llamarlo "estilo de vida" creo que es pasarse.

El BDSM ES una sexualidad, de eso no hay duda, ya que son una serie de comportamientos y prácticas sexuales entre individuos.

El BDSM también ES una subcultura, pues es una manifestación sociológica de un grupo de personas con intereses y comportamientos similares (aglutinados alrededor de la sexualidad mencionada) diferentes a los de la cultura imperante.

Pero lo que el BDSM NO ES, es un estilo de vida, pues este se define como una serie de patrones, comportamientos, hábitos e intereses dentro de una sociedad. Y con sociedad se refiere a TODA la sociedad, y no la pareja y el grupo de personas / amigos del mundillo (es decir, desde el vecino, al panadero, compañeros de trabajo, transeúntes de la calle, etc).

Y eso es así porque...

  1. No podemos vivir en una dinámica D/s (tiro hacia el D/s en 24/7 por ser lo que más se acerca a 'vivir' el BDSM). Es decir, que no podemos ir con actitud dominante o sumisa por la vida (en el trabajo, en los estudios...). Es igual de malo llevar actitud dominante con los demás en la vida cotidiana, como actitud sumisa. Supongo que no hace falta explicar por qué.

  2. Aunque la dinámica D/s la llevemos entre pareja/amigos/personas de confianza, tampoco podemos hacerlas por la calle y en público, delante de todo el mundo. No por pudor ni nada de eso, sino porque no podemos hacer partícipes de nuestros juegos a personas ajenas sin su aceptación y consentimiento, que aunque nos parezca muy divertido sacar a nuestra 's' de la correa a pasear por el parque, o darle una torta por desobedecernos mientras estamos en la cola del cine, en una sociedad que persigue la igualdad, la verticalidad de nuestra manera de hacer puede ser interpretada como maltrato, además de que nadie tiene por qué ver ni saber (dicho burdamente) lo que hacemos 'en la cama'

Como dije, el BDSM puede ser algo muy importante, ser el eje de nuestras vidas, la chispa que nos mantiene vivas, y llevarlo más allá del ámbito sexual, pero nos guste o no, vivimos en una sociedad, y dependemos de ella para funcionar, así que el BDSM no es, ni será jamás un estilo de vida.

 

ParoxDark, 2016

domingo, 29 de enero de 2023

BDSM y la suerte de vivir en el lugar adecuado

Hay un tema del que no se habla mucho (al menos no escucho hablar mucho) pero miles de personas sufrimos, que es que, el desarrollo de nuestra faceta BDSM está directamente relacionado con le lugar donde vivimos: es más fácil llevar y desarrollar una vida bedesemera plena si vives en el lugar adecuado. No digo que no se pueda hacer, solo que es más difícil y requiere mayor esfuerzo. Me explico.

Yo he vivido toda mi vida en un pequeño pueblo. Creo que sobra decir que la vida social bedesemera en un pueblo pequeño es prácticamente nula, que seguramente hayan personas que lo practiquen y formen parte del colectivo, pero vete tú a saber quienes son, y más importante, si quieren relacionarse con alguien de la localidad, pues no es ningún secreto que los chismes y el qué dirán es inversamente proporcional a la cantidad de habitantes (y a mucahs personas les importan esas cosas). Eso quiere decir que en estas pequeñas poblaciones no vas a encontrar ni fiestas ni locales ni reuniones ni personas con las que conversar del tema, ni nada.

Por otro lado, conozco a personas que viven en capitales, que están muy integradas en la vida social BDSM, donde hay locales, fiestas, talleres y quedadas casi todas las semanas, donde hay más aperturismo a la hora de relacionarse.

Por eso pienso que no es lo mismo vivir en uno de los focos del BDSM como es Barcelona, que en Madrid, que en Málaga, que en Torre del mar, o que en Sedella. Una persona que vive en Barcelona o alrededores tiene disponibles muchos eventos a los que acudir, tantos que incluso se llegan a pisar entre ellos, a varias paradas de autobus o metro. Quien viva en Sedella tendrá que hacer un desplazamiento de hora y media hasta llegar a Málaga, o dos horas hasta llegar a Granada (buena parte por carretera de montaña), para poder asistir a una de las fiestas o quedadas que se hacen de tanto en tanto. Eso si se dispone de vehículo propio. Ni qué decir tiene que si desea ir a alguna fiesta en Madrid o Barcelona el esfuerzo es mucho mayor.

Pero ir a fiestas y quedadas no lo es todo en el BDSM… o sí, porque en los lugares donde más se mueve el tema es donde mayor densidad de personas practicantes hay, es decir, más facilidad para encontrar a alguien con quien sesionar, entablar una relación o compartir momentos. Estamos en las mismas. Si una persona de Sedella tiene que ir a Málaga, Granada, Madrid o Barcelona para relacionarse, lo hará menos veces que alguien de la propia capital del BDSM.

Una ventaja que tenemos ahora es Internet, que al menos podemos relacionarnos con personas independientemente del lugar. Aunque como todo , hay dos peros:

  1. Si entablamos amistad con alguien que viva lejos, sin la posibilidad de que una de las dos se pueda mudar, las relaciones a distancia suelen ser difíciles.

  2. Todas las comunidades BDSM que he conocido tienen la imperiosa (y absurda) necesidad de poner caras a las personas, y de forma encubierta demandan que la persona en cuestión asista físicamente a las fiestas y reuniones (que no entiendo por qué, si al fin y al cabo va a ser una persona real, la IA todavía no ha avanzado tanto… además si no hay interés en formar una relación, sesionar etc, qué más da…). Que está muy bien conocer y que te conozcan en persona, es que no entiendo esa especie de vacío que pueden llegar a hacer.

Otro problema, aunque menor por la existencia de Internet, es la adquisición de equipo. ¿Cuantas Sex-Shop creéis que hay en Sedella? Y de todas ellas, ¿cuantas están especializadas en BDSM? Creo que no hace falta que responda. Al momento de escribir esto, solo conozco una tienda especializada en BDSM en Málaga, así que es fácil hacerse una idea.

Que sí, que por Internet puedes encontrar de todo, pero a veces es bueno ver el producto, palparlo, apreciar sus dimensiones y acabados… sobre todo si son cosas grandes y caras, y que por su tipología no se pueden devolver.

Como persona que vive y ha vivido siempre en un pueblo pequeño, sin bares BDSM, sin fiestas, ni eventos ni talleres… os digo a quienes vivís en grandes ciudades, que a veces no sois conscientes de la suerte que tenéis :P (y si no es mucho pedir, un poquito de comprensión).


domingo, 24 de julio de 2022

Feliz 24/7


 

El posible que no lo parezca, pero para mi este día es muy, muy importante. No porque vaya a tener sesiones salvajes (que a veces se tienen, y a veces no, de todas formas para tenerlas está el resto del año), o que vaya a desfasar en fiestas (que este año se ha dado el caso, pero no tiene por qué). Para mi es un día para reivindicar esta sexualidad y subcultura, para molestar a todas esas personas que nos niegan, nos avergüenzan amparados en su "normalidad" y/o nos califican de enfermos depravados. Es un día para pararnos un momento a reflexionar acerca de lo que somos, de donde venimos, y hacia donde vamos.

Nadie dijo que el BDSM fuese un camino fácil, pero esto es lo que somos, no se elige, sencillamente pasa. Hagamos temblar el mundo. Este es nuestro día.

Feliz 24/7

Este texto lo publiqué originalmente en esta entrada del cómic Thaïs Secret World, pero me hacía ilusión compartirlo aqui también.

jueves, 14 de julio de 2022

BDSM y Alcohol

 Esta vez, más que pensamientos es un suceso junto a una reflexión.

Estaba yo ayer sin planes por delante, tan solo quedarme en casa, dibujar cosas mías y/o ver algún video, serie o peli. Como no iba a salir ni hacer nada aparte de lo mencionado, decidí abrirme una cerveza; yo no suelo beber nunca, pero me gusta disfrutar de vez en cuando de una buena cerveza podríamos llamar “gourmet” (cerveza ‘pija’, como la llama mi novia), de esas de trigo, espesas y con poso, que están riquísimas y suelen tener una graduación un poco más elevada que las Lager o Pilsen a las que estamos acostumbrados.

Como he dicho, no suelo beber alcohol, excepto las mencionadas cervezas en momentos muy puntuales, así que, junto a mi complexión de pequeño tamaño, con una sola botella es suficiente como para pillarme un buen pedo.

Fotografía de Alexa's Photos (2017)

Mi idea, como otras tantas veces, era quedarme toda la tarde en casa sin hacer nada importante mientras me durasen los efectos del alcohol, y habría sido así de no ser por que sin buscarlo, surgió una sesión BDSM. Es bien sabido, porque está escrito en muchos lugares, que el BDSM y el alcohol no se llevan bien, pero como también daba la casualidad que llevaba varios días arrastrando un calentón, pues me dije “estoy algo piripi, pero total, solo ha sido una birra, ¿qué podría pasar?”

Pues lo que pasó es que he tenido la sesión más insatisfactoria y horrible de mi vida. A continuación algunos detalles de como lo he sentido:

  1. El dolor dolía más. Torturas que normalmente aguanto bien, esta vez estaba hipersensible y eran insoportables, que no hubiese sido mucho problema de no ser porque...

  2. El dolor placentero se convirtió en dolor desagradable. Las mencionadas torturas que normalmente me gusta sufrir, esta vez no fueron así: eran muy desagradables, algo asi como cuando te pillas el dedo con una puerta, que es dolor, pero no del que da gustirrinin.

  3. Cualquier postura o atamiento me molestaba. Además tenía cierto mareo, y solo pensaba en echarme a descansar.

  4. Tenía frío todo el rato. En sesiones me gusta pasar frío (aunque luego ni se nota con la emoción del momento), pero esta vez no se quitaba. Y eso que en esta época no hace nada de frío.

  5. Con tantos problemas y tantas interrupciones, no he logrado meterme en situación.

  6. Los orgasmos fueron insulsos, como si no terminasen de satisfacerme del todo, dejando una una sensación de vacío.

  7. Después de la sesión se me ha quedado muy mal cuerpo, como si la resaca se hubiese multiplicado.

Aparte de insatisfactoria para mi, evidentemente también lo ha sido para mi pareja, con tanto puntillismo y tantas interrupciones y quejas. Al contarle que me metí en la sesión con un buen pedo sin decirle nada, me he ganado una bien merecida reprimenda.

Así que, la reflexión es la siguiente: Siempre que he leído sobre el tema BDSM y alcohol, lo que te cuentan es que son incompatibles por los efectos sobre los sentidos, es decir, que siendo dom, no controlaras bien, exceso de confianza, etc.., y siendo sumí, que podrían aprovecharse de ti (en el caso de sesionar con personas que no son tu pareja). Nunca leí nada sobre lo mal que sienta físicamente sesionar con alcohol en el cuerpo.

Desconozco si es algo puntual en mi por mi baja tolerancia al alcohol, y que a otras personas se le manifieste de otras maneras, quien sabe, solo me limito a contar mi experiencia por si a alguien le ayuda.

Ya sabes: si bebes no sesiones.

Act 2, por Arthur Halucha (2018)

 



miércoles, 6 de julio de 2022

Sobre cuerdas

Importante: esto no es un tutorial sobre como preparar cuerdas, son tan solo una serie de apuntes en base a mi experiencia. Si quieres ponerlos en práctica, hazlo bajo tu responsabilidad.

Hoy toca hablar sobre el apasionante mundo de las cuerdas. Soy consciente que no llevo atando tanto como otras personas (que llevan casi toda la vida), pero creo que sí el suficiente como para tener una opinión formada sobre el tema, y tras haber estudiado moda (con buena parte del temario dedicado al comportamiento interno de tejidos y fibras) poder arrojar algo de conocimiento técnico sobre unas tradiciones asentadas. 

Y es que alrededor de la las cuerdas hay mucha tradición, y encima como viene de Japón, es tradición al cubo (harta un poco esa idea generalizada de que lo japonés es más mejor, más tradicional, más de todo… más, más, más). Como todas las tradiciones, no está mal analizarlas, saber el por qué de las cosas, y tal vez darnos cuenta de que a lo mejor hay alternativas (para que os hagáis una idea, en un pueblo de Zamora era TRADICIÓN tirar una cabra viva desde el campanario. Ya sabéis por donde voy).

El atador japonés Hajime Kinodo y su modelo Aimi, en una performance en el ´Museum of Sex', NY 2018.

Así que con este texto vamos a repasar el intocable y TRADICIONAL mundo de las cuerdas con la intención de hacerlo práctico, hacerlo nuestro.

Fibras naturales Vs. fibras sintéticas

En el Shibari es tradicional el uso de cuerdas fabricadas con fibras vegetales como el yute y sobre todo el cáñamo. Cierto es que son cuerdas muy buenas, ligeras y manejables, con buen factor de fricción para que los nudos no se escurran, y por otro lado también son caras y necesitan cierto mantenimiento y preparación para que no sean lijas (Que tras prepararlas siguen siendo lijas, pero menos).

Soga natural - bondage 6, por Michael Raab 2019 pixabay
 

¿Se puede usar otro tipo de cuerda para hacer Shibari?

Por supuesto, puedes hacer Shibari con casi cualquier tipo de cuerda siempre que sepamos qué tenemos entre manos. Por ejemplo muchas personas atan con soga de algodón, un poco más baratas que las anteriores, son suaves y sin mantenimiento, pero encojen con la humedad; en una sesión de cuerdas se va a sudar bastante, y si la soga encoje al humedecerse no es que te vaya a hacer un abrazo mortal en plan constrictor que te rompa todos los huesos… es que los nudos se van a apretar al retraerse el material, y luego no hay quien los deshaga.

Por eso, una alternativa a una cuerda suave, sin mantenimiento y barata son las fibras sintéticas como el poliéster. Ya no estamos en los 70, y las fibras sintéticas han evolucionado tanto que se quedó atrás ese aspecto plasticoso-artificial que solían tener, y a día de hoy es frecuente que la única manera de saber si una fibra es natural o sintética es quemarla (sí, quemar es un test que se usa en la industria textil. Pero ojo, quemar pequeñas muestras, no echar a arder metros y metros…). Las cuerdas hechas de poliéster son resistentes, duraderas, suaves como las de algodón, pero sin la engorrosa manía de absorber humedad. ¡Y se pueden mojar sin que se vea afectada!

Park Bondage, por Hendrik Wieduwilt, 2017
También existen cuerdas muy similares al yute y cáñamo, que son las sogas de sisal, y las de ramio, que se caracterizan por ser extremadamente duras e incómodas, pero válidas al fin y al cabo.

A veces se escucha hablar de las cuerdas de seda. La seda tiene una reputación de ser delicada, pero nada de eso; aunque suave, es extremadamente resistente y no cede, por lo que las ataduras pueden ser demasiado duras. Además como es tan sedosa (es seda al fin y al cabo) se desliza muy fácilmente y hacer nudos es un horror. Sin contar que es extremadamente cara (Importante: esas cuerdas que venden “de seda” en sex shops, son de poliéster).

Algunas Sex-Shop ofrecen "sogas de seda" a un precio muy bajo, que en realidad es poliéster con un acabado brillante. No está mal para atar, sabiendo que los nudos podrían escurrirse. Creo que quedan mejor para sujetar cortinas o como cíngulo nazareno.

Conclusión: Aunque las cuerdas que suelen usarse son las mencionadas yute y cáñamo, lo mejor es probar varios tipos y quedarte con el que mejor te funcione.

Cuerda retorcida Vs. cuerda trenzada

No se habla mucho de este apartado en los círculos cuerdas, o al menos nunca he participado en una conversación donde haya salido. Está en función a la fabricación de la propia cuerda, y aunque hay muchos métodos, dejo fuera algunos como el ‘paracord’ o las de alpinismo porque se van de precio, centrándome en las retorcidas y las trenzadas:

    Ejemplo de soga retorcida, reddit.
  • Cuerda retorcida: Son un mínimo de tres hebras retorcidas independientemente, que a su vez van retorcidas entre ellas, dando un bonito patrón de líneas oblicuas paralelas. Es el tipo de cuerda tradicional porque es como se han hecho desde la antigüedad. Y también, por su rugosidad, tiene buena fricción y retiene los nudos.

  • Cuerda trenzada. Se compone de pequeñas hebras trenzadas entre sí en direcciones contrarias, dando un patrón de diamantes. El trenzado da mayor capacidad de carga que la retorcida (es decir, que aguanta más peso antes de romperse), pero en realidad no importa, porque cualquier de yute, cáñamo, o poliéster de 6mm debería aguantar más de 100 kg, y teniendo en cuenta que en Shibari trabajamos con dos cabos, debería ser suficiente*. Una cuerda trenzada se desliza mejor al tener un patrón que aporta menos fricción, pero hay que apretar más los nudos para que no se suelten. También tiene un factor de estiramiento algo mayor que la construcción retorcida, pero a efectos ya os digo que ni se nota.

    Ejemplo de soga trenzada. Bondage de tetas en Folsom. Diana Blackwell, 2009

Conclusión: la cuerda trenzada no aporta cambios sustanciales frente a la tradicional cuerda retorcida (salvo casos puntuales), así que, ¿por qué no utilizarla? Y las marcas que deja son igualmente bonitas.

 * Siempre que vayas a hacer suspensiones ASEGÚRATE de mirar las especificaciones, y ante la duda, pon más cabos o no la hagas.

Grosor, Longitud, cantidad, etc.

En cuanto al grosor, lo tradicional es “más de 5 mm y menos de 8 mm”. Y coincido con eso. Cuerdas inferiores a 5 mm pueden dañar la piel al apretar por ofrecer poca superficie y pueden romperse al tener menos capacidad de carga. Si son más gruesas de 8 mm son un horror de manejar. Personalmente recomiendo las de 6 mm, porque son lo suficientemente gruesas y muy manejables para la mayoría de situaciones.

Con el tema de las longitudes hay bastante debate: ¿Cual es la longitud idónea para el Shibari? Tradicionalmente se usan tramos de unos 7,5 u 8 metros. Hay cálculos por ahí que te dan la longitud “correcta” en función de lo que le mide el brazo a la persona atadora, incluso he leído que es la longitud tomada del lado de un tatami (que son unos 8 metros). Pero la longitud es algo que debería estar en función de las preferencias personales en cuanto a comodidad y manejo, teniendo en cuenta que si mide mucho te vas a tirar un rato pasando cuerda (y es bastante tedioso) pero si mide poco, tendrás que hacer muchos empalmes, y puede quedar feo.

Personalmente yo utilizo tramos largos de 7,5m y/o 8,75m para uso general y tramos cortos de 3,75m y/o 4,37m para usos concretos … ¿por qué esos largos tan específicos? Por pura comodidad. Normalmente cuando compras cuerda por rollos te vienen en cantidades de 30m o 35 metros. La divido en cuatro trozos iguales de 7,5m o 8,75m, y uno de esos trozos lo divido a su vez en dos de 3,75m o 4,37, obteniendo tres tramos largos y dos cortos, con una buena longitud y sin desperdiciar nada ;)

Conclusión: Usa las longitudes y grosores con las que trabajes mejor. Muchas veces el grosor y longitud puede depender de la persona que atemos, ya que si es menuda y ligera, podemos emplear grosores finos (además quedan mejor) pero si es una persona alta o gruesa (y pesada) quizá necesitemos grosores mayores y tramos más largos.

Preparación de las sogas (naturales)

Pregunta polémica: ¿Cual es la manera de preparar una cuerda de fibra natural de yute o cáñamo? En Internet hay tutoriales a espuertas de como preparar “correctamente” las cuerdas para Shibari, que muchas veces difieren entre ellos, por lo que queda evidente que no hay “formas correctas”. En general los pasos son los siguientes:

Hervido de las cuerdas

Hirviendo cuerdas en la olla de mi casa
Uno de los primeros pasos consiste en hervir la cuerda durante 20 a 40 minutos en una olla de agua. Por lo visto este paso ablanda las fibras, pero para mi es un sinsentido, pues la única explicación que le encuentro es para esterilizarlas… en un proceso que podemos dañarla prematuramente al quemarse con el fondo de la olla. Una fibra hervida no se ve alterada, de hecho se puede lavar la ropa en agua hirviendo para eliminar manchas difíciles, pero la ropa sigue comportándose igual.

Para mi es mejor pasar al siguiente paso...

El lavado

En el proceso de fabricación y transporte las cuerdas pueden llegar absorber tal cantidad de suciedad que conveniente eliminar antes de usarla para aplicaciones íntimas, y para eso un buen lavado es más que suficiente. Este paso suelen saltárselo quienes hierven la soga, ya que en el proceso suelta bastante porquería. Hay quien invierte el orden, lavar y hervir.

El lavado puede hacerse a mano, pero también a máquina, aunque en este caso sería bueno meterla en un saco de prendas delicadas, más que nada porque como se te cuele entre las rendijas se va a reliar por el interior del bombo y no solo se estropeará la cuerda, sino también la lavadora, y luego explícale al técnico por qué andabas lavándolas.

En cuanto al jabón, la tradición nos dice que solo hay que usar jabones naturales… Si lo haces por ética, estupendo, pero también puedes emplear un jabón neutro que no dañe las fibras. Si la cuerda viene muy grasosa, puedes incluso echar jabón para vajilla de PH neutro.

El secado es otro punto en el que hay debate: ¿dejarla secar tensa o por el contrario dejarla secar floja (colgada sin más)? Y mi respuesta es “da lo mismo”, porque si la tensas, al secarse pierde la tensión y se va a quedar floja. Además no estamos hablando de hormigón pretensado, la fibra internamente no va a alterarse por secarla de una manera o de otra.

Quebrado de la fibra

Cosiste en hacer friccionar al cuerda sobre sí misma, normalmente pasándola a través de una anilla o mosquetón con varias vueltas, todo esto para restarle rigidez. Es un paso que, en mi opinión es mejor saltarse.

Una cuerda está compuesta por hebras, que a su vez las componen fibras entrelazadas y compactadas entre si durante el proceso de hilatura, que dependiendo del material serán más largas o más cortas (por ejemplo, el yute y el cáñamo tienen fibras de 1 a 4 m).

No hace falta decir que el quebrado daña la cuerda prematuramente, restándole durabilidad. Además la fibra ya quebrará sola por el uso, volviéndose manejable, no tiene sentido machacarla antes de tiempo.

Quemado

Tras lavar las cuerdas, suelen quedarse muchos pelillos sueltos que la afean, y para eliminarlos un buen sistema es quemarlos. Tradicionalmente se usa una vela pero está aceptado que se haga mediante una llama azul, como un soplete o el fogón de la cocina, ya que la vela deja la cuerda oscura por el hollín, aunque con maña se puede quedar una bonita cuerda morenita.

Evidentemente, si no vamos con cuidado podríamos dañar la cuerda, así que habrá que pasarla de forma uniforme, sin pausas para que el fuego no penetre y queme sólo lo superficial. A veces habrá que darle dos pasadas para que quede bien.

Con el uso de la cuerda, vuelven a salir más de estas fibras sueltas, así que el quemado es algo que hay que repetir varias veces durante su vida útil.

Hidratación y engrasado

Finalmente, a la cuerda se le suele dar una capa de aceite para que no esté tan seca, se deslice bien y tenga un tacto agradable. Hay muchas fórmulas, como mezclar aceite y cera de abeja, o el empleo de aceites vegetales diversos, como oliva o coco.

Yo recomiendo usar un aceite mineral, como aceite de bebé, porque los aceites vegetales al tiempo le darán a la cuerda un olor a rancio, algo parecido a abrir esa bolsa de frutos secos que se quedó al fondo de la despensa, un par de años pasada de fecha. Además el aceite de bebé le deja un olor bastante agradable.

Cuidados posteriores

Una vez tratada, la cuerda quedará genial… durante un tiempo. Con el uso perderá el aceite, le volverán a salir pelos y se ensuciará, por lo que habrá que repetir los procesos de lavado, quemado y engrasado. Una cuerda, aunque puede durar mucho, no es eterna, y llegará el momento que habrá que cambiarla. Estas cuerdas viejas es mejor usarlas para el suelo, utilizando cuerdas nuevas y fiables para las suspensiones.

Shibari Rope bondage, por Nawashi Shadow, 2008

¿Y qué pasa con los otros tipos de cuerdas?¿También se tratan?

Las sogas hechas con otros materiales son más sencillas de usar porque, porque por ejemplo, el algodón o las sintéticas vienen listas para usar, aunque yo las lavaría antes. Excepto las cuerdas de ramio o sisal, que al compartir características con las de yute y cáñamo, se tratarán igual que estas.

¿Se pueden usar cuerdas naturales sin tratar para hacer shibari?

Rotundamente SÍ. Todo está en función de nuestras necesidades y de las sensaciones que busquemos. Las cuerdas se tratan para que sean más suaves y cómodas de usar, pero sabiendo lo que hace cada proceso, podemos modificarlo a placer. Como ejemplo diré que a mi me encanta que me aten con rasposas e incómodas cuerdas de sisal sin tratar.

Conclusión final

El Shibari es muy antiguo, me aventuraría a decir que es una de las prácticas de intercambio de poder documentadas más antiguas que hay, y eso lleva asociada una gran tradición. Pero los tiempos cambian, hay innovaciones tecnológicas y conocimientos técnicos que antes no había, y pienso que es bueno actualizarse, o al menos preguntarse el por qué se hacen las cosas, por qué se sigue la tradición. Si nos hacemos preguntas probablemente nos llevemos algunas sorpresas.

Takate Kote, por Luis Futomomo, 2020


domingo, 10 de abril de 2022

Títulos y roles

Cuando hablo por primera vez con alguien perteneciente al mundo BDSM, algo que parece que está aceptado, extendido, normalizado y es usual, y que yo NO hago nunca, es preguntar por el rol. Y es que:

  1. Ante todo, veo personas con las que charlar antes que doms o sumis (o switches)

  2. A priori, no voy a sesionar contigo, así que me da igual lo que seas.

Si sale de forma natural en la conversación de qué rol es cada cual, pues bien, es algo que acaba saliendo tarde o temprano, pero no entiendo por qué esa necesidad de saberlo o transmitirlo de entrada durante la presentación.

Y también, no hasta el punto de molestarme, pero sí que me incomoda (mucho), es que me pregunten de primeras por mi rol.

Si es por temas de protocolos, para dirigirse correctamente hacia doms y sumis, etc... Mira, estamos en el siglo XXI y no en la corte del Luis XIV, y a no ser se trate específicamente de una fiesta de protocolo (en donde estas cosas sí tienen sentido), en reuniones, fiestas, conversaciones, etc, de carácter general, se viene a charlar y a conocerse las personas, y luego, si procede y se da el caso, pues se entra en el juego de los títulos, tratamientos y demás.

Aunque bueno, esto es solo mi opinión.

Foto: Brian McCauley, 2009
 

Esto lo escribí originalmente en Twitter el 29 de marzo de 2022, aunque sin la limitación de caracteres, lo he extendido un poco.

lunes, 31 de mayo de 2021

El BDSM como fenómeno social

 Nota: Esta entrada es un extracto de mi TFE que presenté en Septiembre de 2020 para los Estudios Superiores de Diseño de Moda, titulado 'K'.

Folsom Street Fair · 2012 · San Francisco · Fotografía de Torbak Hopper

Aunque el BDSM es, en principio, una práctica o conjunto de prácticas sexuales, la realidad es que estamos ante un auténtico movimiento sociocultural. Como subcultura posee una identidad bien definida, asi como literatura, arte y cine propios, además de una serie de símbolos distintivos establecidos. 

También se celebran eventos relacionados, sobre todo en países como Alemania o Estados Unidos, y días remarcados, como el 24 de Julio en España, o la Folsom Street Fair de San Francisco, en Septiembre. Si bien, a diferencia de otras subculturas que son reconocibles a simple vista, los integrantes del BDSM pasan desapercibidos en el entorno público debido a los prejuicios existentes, recurriendo a símbolos sutiles para reconocerse y ser reconocidos.

Es por eso que aunque ámpliamente extendido, está muy invisibilizado, siendo difícil conocer su extensión. Según un estudio de 1999 del Institut für rationale Psychologie existe entre un 8% y un 25% de población euro-americana con un interés claro en el BDSM, y con un 40% al 70% que desearía experimentarlo de forma ocasional con sus parejas. Otro estudio de 2002 de Frankfurter Rundschau en más de 40 países estima que sobre el 20% de la población lo ha practicado alguna vez. En España, un estudio llamado BDSM: Teoría y Práctica de 1996, sitúa en un 23% de hombres y un 19% de mujeres que han practicado alguna vez el BDSM, mientras que el 33% y el 45% respectivamente tienen fantasías relacionadas. Es evidente que aunque solo es una fracción del total de la población, estaríamos ante casi un cuarto de esta con una relación activa con el BDSM, sin contar con quienes fantasean o lo practican ocasionalmente. Y tratándose de estudios antiguos, anteriores a la publicación de ciertas obras mediáticas que lo han popularizado, podemos decir que a día de hoy, hay mucha más gente que lo practica de la que podemos pensar.

Este practicante de BDSM pertenece a cualquier edad, estrato social y cultura, pero el modo de manifestarse depende de las franjas de edad: las nuevas generaciones (aproximadamente hasta los 30) tienen una actitud abierta, sin preocuparles el “qué dirán”. A partir de esa franja de edad, aunque se mantiene la actividad dentro del colectivo, hay un enmudecimiento en cuanto a la expresión pública, pues crecieron en un entorno donde las sexualidades alternativas eran tabú.

Concurso de ataduras durante la BondCon 2013 · Munich · Fotografía de JIP


El BDSM está asociado a países y culturas desarrollados, aunque existe a escala global, no se expresa de igual modo: mientras que en países con una fuerte represión sexual, como pueden ser países árabes como Emiratos Árabes Unidos o incluso Marruecos, se vive de forma clandestina, en países de Europa destacando Alemania e Inglaterra, su aceptación es mayor. Estados Unidos, a pesar de tener una cultura muy conservadora, ciudades como San Francisco resultan ser un faro en cuanto a liberalización sexual. En estos lugares mencionados se celebran anualmente fiestas y ferias referentes al tema.

En España hay bastante aperturismo, aunque no llega a niveles como otros países europeos, y hay cierta reticencia a la hora de mostrarlo públicamente. El foco se centra sobre todo en la ciudad de Barcelona, donde históricamente fue el primer lugar donde se abrieron mazmorras y locales BDSM sobre los años 80.

viernes, 26 de febrero de 2021

Historia del BDSM 5: En la actualidad

Nota: Esta entrada es un extracto de mi TFE que presenté en Septiembre de 2020 para los Estudios Superiores de Diseño de Moda, titulado 'K'.

Aunque en los inicios del siglo XXI no hubieron grandes cambios, en 2011 apareció una saga de novelas y llevadas al cine en 2015, que a pesar de haber sido muy criticada, ha supuesto un punto de inflexión en cuanto a la popularización del BDSM. Hablamos de ‘50 Sombras de Grey’ de E.L. James.

En ellas se narran las aventuras de una Anastasia, una chica que, por amor, acaba entrando en una relación D/s con el Sr. Grey, un magnate de los negocios. A pesar de esto, las novelas no ofrecen un buen ejemplo de BDSM ya que entran en juego temas como el chantaje emocional, celos y relaciones no consensuadas, pero es indudable el efecto positivo en la percepción de esta sexualidad y estilo de vida de cara a la sociedad, favoreciendo su normalización, y reflejándose esta popularidad en la aparición de muchas más novelas y sagas de temática similar.

A día de hoy, aunque este tipo de novelas han perdido el tirón inicial, los efectos de lo que consiguieron todavía se notan, estando el panorama mucho más tolerante que hace 10 o 15 años.

Cartel de la película “Cincuenta Sombras de Grey” de 2015, con Dakota Johnson y Jaime Dornan.

domingo, 21 de febrero de 2021

Historia del BDSM 4: Mientras tanto en japón...

Nota: Esta entrada es un extracto de mi TFE que presenté en Septiembre de 2020 para los Estudios Superiores de Diseño de Moda, titulado 'K'.

Durante el periodo Edo de Japón (1603-1868) se desarrolló un arte marcial centrado en la inmovilización y control de prisioneros mediante encordamiento: el Hobaku Jutsu u Hojojutsu. Se trataba de una refinada técnica con diferentes escuelas y técnicas, cuyos maestros las mantenían en secreto. Sus finalidades, aparte de mantener al reo bajo control, era humillarlo, y torturarlo. Además, a través del tipo de soga y de atadura, se describía el tipo de crimen y la clase social de la persona atada. A estas técnicas se las conocieron como Shibari. Independientemente de la escuela, existían varias reglas aceptadas: 
  • No infligir daños físicos permanentes.
  • Impedir al prisionero la posibilidad de auto liberarse.
  • Nadie podía presenciar la técnica.
Con el tiempo y de forma natural, esta técnica de encordamiento pasaría al ámbito privado, dando paso al refinado rito erótico del Kinbaku, o arte de atar.

En 1868 se inicia la restauración Meiji, caracterizada por una apertura del país a las potencias occidentales. Recordemos que casi todo el periodo Edo se aplicó el Sakoku, una política exterior restrictiva, fuera o no japonés, nadie podía entrar o salir del país sin aprobación del gobierno. Esta apertura significó un periodo de esplendor donde convivieron tradición y progreso. En este marco nace Seiu Ito (1882-1961), un ilustrador y fotógrafo, que tras haber estudiado el Hojojutsu en profundidad, reescribió las reglas del Kinbaku, disociando finalmente del arte marcial para hacerlo independiente y recreativo, tal como lo conocemos hoy en día, es decir como un ritual planificado, creando un vínculo entre el atador (kinbakushi) y el atado (dorei) con un público, con el fin de preservar al aspecto marcial ante la improvisación que surge en la transformación hacia lo sensual.

Durante la primera mitad del siglo XX el Kinbaku se popularizó enormemente en Japón. Tras las 2ª Guerra Mundial se establecieron bases militares permanentes estadounidenses. Estos militares, en contacto directo con la cultura japonesa, conocieron también el arte del encordamiento, que llegó, a través de ellos, a occidente sobre los años 60, aunque no se popularizaría hasta bien entrados los 90.

El atador japonés Hajime Kinoko y su bottom Aimi en una exhibición en el Museum of Sex, Nueva York, durante la inaguración de la exposición de Araki “Sex, Life and Death in the work of Nobuyoshi Araki”, en 2018.



miércoles, 17 de febrero de 2021

Historia del BDSM 3: Segunda mitad del siglo XX

Nota: Esta entrada es un extracto de mi TFE que presenté en Septiembre de 2020 para los Estudios Superiores de Diseño de Moda, titulado 'K'.

Aunque durante la primera mitad del siglo XX se extendieron las publicaciones de las que hablé en el post anterior, los practicantes de BDSM eran individuos o grupos aislados. El reconocimiento como grupo cohesionado vino de mano de un colectivo sin relación con los anteriores, que veremos a continuación.

Vieja Guardia

En los años 50 aparece en Estados Unidos, por primera vez, un grupo consolidado alrededor de las prácticas SM, la denominada Gay Leather, que hoy conocemos como ‘Vieja Guardia’. Su origen es incierto, atribuyéndose a la expresión sexual desatada por los soldados que combatieron en la 2ª Guerra Mundial. En 1951 se funda el primer local SM de la historia, el Shaw’s, en Nueva York.

Esta comunidad del cuero tenía reglas muy estrictas. Ligado al colectivo homosexual masculino, excluía a los heterosexuales, y se veía con malos ojos incluso al existencia de personas switch, no considerándose participantes “puros”. Por supuesto no concebían la práctica del SM como mero juego sexual, siendo en su lugar un auténtico estilo de vida. Poseían un código de vestimenta muy característico, basado en el cuero y colores para identificarse, que lucían utilizando pañuelos. Este tipo de protocolos se dieron a conocer a través del libro de 1972 ‘Leatherman’s Handbook’, de Larry Townsend, considerado un auténtico manual.

A partir de los años 60, siguiendo los pasos estadounidenses, empiezan a surgir nuevos grupos y asociaciones europeas, en países como Inglaterra, Alemania, Francia, Bélgica u Holanda, celebrándose también las primeras fiestas públicas, como la celebrada en Colonia, Alemania en 1969, con una asistencia de más de 100 personas.

Aparte de ser el primer colectivo homogéneo, lucharon por los derechos y por visbilizar este tipo de sexualidad.

El ilustrador Tom of Finland supo retratar la esencia del movimiento leather de los años 60.

Nueva Guardia

Aunque las prácticas BDSM se realizaban en paralelo a la Vieja Guardia por practicantes heterosexuales y homosexuales femeninas, es partir de los años 80 cuando empiezan a integrarse, dando a principios de los 90 lo que conocemos como Nueva Guardia, con un criterio más relajado y progresista, donde se reconoce el BDSM heterosexual y lésbico, asi como practicantes switch. Aparece la figura Femdom, o Domitatrix, haciéndose muy popular.

Vieja escuela y nueva escuela

No hay que confundir estos términos con vieja y nueva guardia. En la actualidad se utiliza “vieja escuela” para nombrar a los practicantes de BDSM anteriores a los años 90 y/o pre-Internet, con una línea de pensamiento más conservadora y rígida en el uso del protocolo, mientras que la “nueva escuela” se refiere a las nuevas generaciones que lo viven de una manera más libre y sin normas más allá de las impuestas dentro del ámbito de pareja.

Demostración de una suspensión parcial en Folsom Street Fair 2005, San Francisco.


domingo, 24 de enero de 2021

Historia del BDSM 2: Primera mitad del siglo XX

Nota: Esta entrada es un extracto de mi TFE que presenté en Septiembre de 2020 para los Estudios Superiores de Diseño de Moda, titulado 'K'.

Con la llegada del nuevo siglo aparecieron por primera vez publicaciones puramente fetichistas, como London Life en 1918, que además incluía anuncios de contactos y fiestas privadas. A esta revista le siguieron otras como la alemana ‘Asa’ (1927) o ‘Paris Sex-Appeal’ (1933).

También en estas fechas se popularizan los relatos eróticos del editor Charles Carrington. Camuflados como las típicas historias de aventuras con doncellas en apuros, escondían auténticos relatos eróticos.

Ilustración de uno de los relatos de Charles Sackville, “Mr Howard goes yachting”. editorial Carrington, 1908. En el, un hombre adinerado se dedica a viajar por el mundo para obtener esclavas sexuales.

Muchas publicaciones de relatos eróticos siguieron sus pasos, pero siempre de manera encubierta. No sería hasta los años 40 cuando surgen dos figuras que cambiarían el panorama: John Willie e Irving Klaw.

John Willie (1902-1962) fue un artista estadounidense especializado en Pin-Up. Dibujó numerosas portadas de revistas, y muchos bombarderos de la 2ª Guerra mundial lucieron sus ilustraciones. De 1945 a 1959 publicó de forma irregular la revista Bizarre, que se distribuía bajo pedido, cuyo contenido era generado por él mismo en su mayor parte. A partir de esta revista también publicó ‘Sweet Gwendoline’ un escueto cómic BDSM que influenció futuros artistas como Eric Stanton o Gene Bilbrew. Tras publicar el número 23 de su revista, Willie fue diagnosticado con un tumor cerebral, muriendo varios meses después, no sin antes destruir todos sus archivos. 

 Ilustración de portada de John Willie, de su la revista Bizarre número 4, 1946.

Irving Klaw (1910-1966) fue un fotógrafo estadounidense. Influenciado por John Willie, a partir de 1948 se especializó en la fotografía fetichista, quien vendía su trabajo por correo. Fotografió a celebridades como Betty Page, Barbara Leslie, Vicky Hayes o Lili Dawn, asistido por su hermana quien maquillaba y ataba a las modelos. A partir de 1957, tanto él como sus modelos empezaron a ser presionados por el gobierno, por supuestos “delitos contra la decencia”, que lo forzaron a clausurar su negocio de venta por correo, y finalmente a quemar todos sus negativos, perdiéndose para siempre más del 80% de su trabajo.


Fotografía de Betty Page tomada por Irving Klaw, 1954.

sábado, 12 de diciembre de 2020

Historia del BDSM 1: Antecedentes


Nota: Esta entrada es un extracto de mi TFE que presenté en Septiembre de 2020 para los Estudios Superiores de Diseño de Moda, titulado 'K'.

Introducción

No se puede hablar de la historia del BDSM hasta la creación de un movimiento social homogéneo y definido alrededor del conjunto de prácticas que nos atañe, cosa que ocurrió a mediados del siglo XX.

Sin embargo, este tipo de prácticas no convencionales ya se realizaban antes de recibir su término actual, acuñado en 1991 al cobrar fuerza en una red de noticias y discusiones por Internet (Usenet). También son anteriores a 1885, cuando el psicoanalista Richard Von Krafft-Ebing lo denominó en su tratado “Psicopathia Sexualis” como “Sadomasoquismo” uniendo los términos “sadismo” y “masoquismo” aludiendo a los autores Donatien Alphonse François de Sade (1740-1814) y Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895), quienes recogen en sus respectivas obras las tendencias con las que fueron bautizadas. Incluso se practicaban antes que el Hobaku Jutsu (arte marcial japonés de captura, transporte, interrogatorio y tortura de prisioneros) derivara tras el periodo Sengoku (1568) en el Kinbaku, con una orientación de recreo y sexual, y que se popularizaría en EEUU tras la 2ª Guerra Mundial. Nos podemos remontar hasta la antigua Mesopotamia, habiendo indicios de celebraciones religiosas de carácter sexual, con voluntarios prestándose a ser atados y flagelados. Pero aunque su existencia es evidente, por su naturaleza apenas se han recogido pruebas y testimonios concretos, dejándolo en la más absoluta especulación, ya que no se tiene constancia como se practicaba, ni en qué circunstancias.


Una de las Venus de Kostenki, datada en unos 22.000 años, hallada en los años 80 en la región de Voronezh, Rusia y conservada en el State Hermitage Museum de San Petersburgo. Pueden apreciarse adornos únicos en estatuillas tipo ‘venus’, que se asemejan a encordamientos ¿Podríamos hablar de algún tipo de bondage ritual en el paleolítico?

Hay que hacer hincapié en que este tipo de prácticas anteriores al siglo XX, aunque marcan un precedente importante, no puede considerarse BDSM, ya que carecen de los valores y premisas que lo definen a día de hoy. Se practicaban en contextos muy diferentes, como religioso o por costumbres de la región o tradición, muchas veces sin la existencia de un consentimiento mutuo que hoy lo identifica.

Antecedentes: Siglos XVIII y XIX

Los primeros textos donde se recogen prácticas no convencionales con un objetivo puramente sexual es en la obra de Sade. Donatien Alphonse François de Sade (1740-1814), más conocido por su título nobiliario Marqués de Sade, fue un filósofo y escritor francés, que, alimentado por el racionalismo, defendía que la moral humana era un constructo ideológico y religioso para mantener sometidas a las clases populares mientras que los aristócratas se lanzaban a los placeres virtuosos. Sade hablaba de la perversión como una demanda social, naturalizando las desviaciones sexuales asi como los actos criminales. Calificado por muchos como un depravado o por tantos otros como un libertador sexual, su vida estuvo plagada de escándalos, siendo acusado y encarcelado debido a su estilo de vida. En dudoso honor a su nombre, la psiquiatría bautizó a un tipo de neurosis consistente en la obtención de placer sexual al infligir dolor, a raíz de las prácticas descritas con gran detallismo en sus novelas, las cuales fueron prohibidas hasta bien entrado el siglo XX.

Grabado de 1800 de la versión alemana de la novela Juliette y las Prosperidades del vicio de Sade, 1897.

Aunque Sade esté relacionado con el BDSM hasta el punto de formar parte del término, no lo podemos definir como tal. Tras un estudio superficial de su obra nos daremos cuenta de que en sus escritos abundan los crímenes sexuales, y salvo raras excepciones, los personajes son vejados sexualmente contra su voluntad.

Por otro lado, el escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch (1836-1895), aunque su obra está compuesta por cuentos nacionales y novelas históricas, tras publicar su única novela con tintes eróticos “La venus de las pieles” en 1870, le sobrevino la polémica: en ella, una aristócrata es convencida por el protagonista para ser su esclavo. El autor se basó en su propia experiencia para escribirla, y en su relación con Fanny Pistor, quienes firmaron un contrato de sumisión por un periodo de seis meses, donde él sería su esclavo mientras que ella debía vestir con prendas de piel siempre que le fuese posible, y que le tratase con cierta “crueldad”.


Fotografía original de 1870 de Fanie Pistor y Sacher-Masoch durante su relación, el mostrando una clara actitud sumisa.

Debido a esto y a que en sus obras, generalmente retrataba a personajes que gustaban y disfrutaban del papel de víctimas, acabando en actos sexuales, la psiquiatría usó su apellido para definir la parafilia de obtención de placer sexual a través de sufrir actos de crueldad o dominio.

Desde “Psicopathia Sexualis”, los tratados de psicología del siglo XVIII, XIX, y parte del XX, abordaron el tema de las sexualidades no convencionales desde un punto de vista clínico, tachándolas de desviaciones y parafilias a corregir. Sin embargo, a pesar de la represión sexual, estas prácticas siguieron realizándose en las sombras. Muestra de ello son algunas prendas que nos han llegado, como corsets especialmente apretados para efectuar el ‘Thigh Lacing’, o zapatos no diseñados precisamente para caminar. A finales del siglo XIX, las casas de prostitución a menudo ofertaban prácticas como ataduras o flagelación erótica, bajo el nombre de “pasiones infames”.

Publicado en 1886 por el psiquiatra Richard von Krafft-Ebing, “Psicopathia Sexualis” pretendía ser una referencia forense para médicos y jueces. Concibiendo el placer sexual con el único objetivo de procreación, el autor calificó de perversiones actividades como la homosexualidad, el sadismo o el masoquismo. Sin embargo, actos como la violación aunque cuestionable, no la consideraba como tal por la posibilidad de derivar en un embarazo.

miércoles, 6 de mayo de 2020

FETISH - libro de fotografía


"Fetish", es el título de un libro de fotografía erótica, que junto a Sex (que ya le hice reseña anteriormente), forman una specie de colección, siendo este el primero de ambos. Lo descrubrí buscando información tras haber adquirido Sex, asi que lo pedí por Internet.

Al igual que su predecesor, es una selección de 48 fotógrafos cuyos trabajos tocan el BDSM en muchas de sus variantes. En total son 48 artistas entre los que se incluyen Nobuyoshi Araki, Günter Blum o Craig Morey. Un libro de buen tamaño (24cm x 29cm) y 224 páginas con imáges de buena calidad y encuadernado en tapa dura. Su autor vuelve a se Tony Mitchell, y es de la editorial Libsa. Me costó 19€ en Dragonlibros, una desaparecida librería online, antes de que Amazon lo engullera todo.

"Natalie" de Craig Morey, 1996


La estructura es sencilla. La introducción del propio Mitchell, que nos habla de l fetichismo como contracultura que influye en la sociedad a través de diferentes medios como son la publicidad o la moda, y como la fotografía fetichista ha ido reclamando su lugar e identdad. Tras un glosario de los artistas que aparecen en el libro, pasamos directamente al contenido, habiendo una selección de un mínimo de dos fotografías por autor. En este libro están ordenados alfabéticamente, sin existir temáticas ni apartados, a diferencia de Sex. Y auqnue hay artistas que aparecen en ambos libros, las imágenes no se repiten.

Sin título, Herbert W Hesselmann


Las imágenes son de buena calidad, sin ser nunca pornográfico ni explícito. Es totalmente recomendable por su relación calidad / precio (bueno, al menos cuando lo compré, porque mirando ahora, he visto que está en algunos sitios a partir de 80€...). No es un libro para profundizar en la obra de los artistas, si no sería de una extensión considerable, pero hay algunos que solo le dedican dos páginas. Eso es muy poco para hacerse una idea de su trabajo. Creo que hubiese sido mejor incluir menos artistas, pero dedicar más páginas a cada uno. Y lso que se quedaron fuera, sacarlos en el siguienet libro, en vez de repetir... pero eso es opinión mía.
  • Título: Fetish. Obras maestras de la fotografía erótica
  • Autor: Tony Mitchell
  • Editorial: Libsa (Madrid 2001)
  • ISBN: 84-662-0185-8




miércoles, 18 de septiembre de 2019

The Pet (2006)

AVISO: En esta entrada hay spoilers totales de este bodrio de película. Si todavía tienes interés en verla y no quieres que te la chafe, no pases de este punto.

Nota: No confundir con la pelicula "Pet" de 2016, llamada en España "Animal de compañía" 

Dentro de la comunidad BDSM, al hablar de cine del género casi siempre se nombra esta película como una de las máximas recomendaciones. Es de las que suelen proyectar en los ciclos de cine del tema.



Sin embargo a mi me resulta un despropósito con todas las letras, y antes de esta, yo sinceramente recomendaría las putas 50 sombras, porque si dicen que en la peli del Sr Grey hay maltrato, esta directamente va del tráfico de personas.

La protagonista es una tipa que siempre viste peto que está en sus horas bajas porque se le ha muerto el gato :'( y su vida es una mierda, suceso que aprovecha un capullo con pasta para acercarse a ella, y a base de talonario, agenciársela como "mascota".

La película es mala de cojones, con una actuación amateur y unos planos rarísimos, pero se lo perdonamos porque está muy en la línea de la serie B. Pero lo peor es que los acontecimientos están forzadísimos, sin sentido. con una trama cogida de los pelos.

La verdad no sé por qué es tan famosa en los círculos BDSM, ya que del tema no tiene nada. Para mi es el antiBDSM en su máxima esencia. De entrada el capullo es un dom inestable emocionalmente (lo cuenta al principio, como perdió a su perro, ahora se le antoja tener una "mascota humana), y la tía es prácticamente una pánfila que se deja comprar por el capullo, y que viendo que su vida es un zurullo no es muy buena, decide meterse en el mundo sin responsabilidades de ser una mascota. Lo peor de todo es que, por si fuera poco, está involucrada una organización de tráfico de personas, en donde las chicas están en contra de su voluntad, captándolas y vendiéndoselas a gente rica.

Mi veredicto final es que no la recomiendo. Si intenta ser una peli de protesta contra la esclavitud, no lo consigue, por mucho texto que te pongan al principio y al final, y si te la venden como peli BDSM, tampoco me sirve. Lo siento, pero si la peña se queja de las 50 sombras y alaba ésta cinta... en serio, que se lo hagan mirar. Lo único que mola es la jaula con forma de tetraedro (y es lo único que sale, a decir verdad).


jueves, 12 de septiembre de 2019

Ser switch

Aviso: Este artículo está escrito desde mi punto de vista personal y basado en mi experiencia.

Switch, dentro del BDSM somos aquellas personas que disfrutamos ambos roles, es decir, disfrutamos siendo tanto doms como siendo sumis.

Porque sí, yo me considero switch.

 
Algunas personas argumentan que es un paso intermedio en una etapa de indecisión hasta revelarse tu verdadero rol. También dicen que es una manera de vivir el BDSM sin mojarse, sin implicarse (Muchas veces he escuchado que no se puede ser un verdadero dom si tienes rastros de tendencias sumisas, o que un sumi no se entregará a su dom adecuadamente si alberga una parte dominante, por lo que ser switch va en contra de la pureza del BDSM).

Discrepo.

Algunas personas (generalmente las mismas) solo ven el mundo en sus extremos, y no se dan cuenta de que hay matices entre el blanco y el negro, puntos intermedios donde situarse, tan válidos como cualquier otro. Yo llevo sintiéndome switch desde que descubrí el BDSM, en ningún momento me ha dado la sensación de estar entre dos tierras, y después de todos estos años, creo que seguiré siéndolo.
 
Página del cómic 'Thais' Secret World' (www.thaisecretworld.bnw-design.es)




En realidad hay mucha desinformación acerca del switch. No desinformación sobre lo que es, ya que todo el mundo lo sabe definir, me refiero a que se suele desconocer como funciona. Supongo que parte de la culpa viene del propio termino: "Switch" en inglés, que significa interruptor o conmutador (bueno, y también cambiar, pero no es su uso más común). Da a entender que pasamos de un rol a otro a voluntad, con solo pulsar un botón, y/o que tenemos naturaleza imprecisa y cambiante que no se asienta en ningún sitio.

Sin embargo ser switch no significa ser dom o sumi cuando nos venga en gana. Yo no me levanto por las mañanas diciendo "hoy voy a ser dom" y después de la merienda decir "pues ahora se me antoja ser sumi". La realidad es que es incontrolable (de todas maneras no tiene sentido controlarlo) y está sujeto a una serie de factores, como el entorno, el ciclo (hay temporadas que te sientes más dom, y otras más sumi), y sobre todo la persona con quien estés. Si la persona con quien esté es dom, naturalmente saldrá mi faceta sumi, y si es al revés, si tengo un sumi a mi cargo, saldrá mi vena dom. Y una cosa debe quedar clara: un switch puede entregarse a los mismos niveles que un sumi, al igual que también puede dominar tan bien como un dom. Ser switch no interfiere para nada.

En contraposición, curiosamente un Switch no se identifica socialmente como dom o como sumi (es decir, ante los demás en una comunidad), ya que a largo plazo no es afín a ninguno de esos roles. Ser Switch a veces hace sentirte desplazada, ya que la comunidad BDSM te "obliga" a definirte en uno u otro rol (aunque digan que hemos avanzado mucho, siguen saliendo los ecos del pasado). Es, por así decirlo, un tercer rol con identidad propia, aunque en la "cama" tomemos uno u otro rol. Es complicado, pero es así.

Dicen que de los tres brazos del triskel, dos corresponden al dom y al sumi, y el tercero al switch. Pero es una interpretación muy peregrina, sobre todo si analizamos de donde viene el símbolo.

Ser switch es una manera de vivir el BDSM tan válida como otra cualquiera, y quien te diga lo contrario, miente. Además tiene la ventaja de disponer del doble de posibilidades a la hora de tener una relación ;) 

jueves, 8 de agosto de 2019

Simbología motera 12: La bandera Confederada

La bandera de los Estados Confederados de América es algo que hemos visto mucho en el mundo Biker, no sólo en parches, pero ¿por qué se usa? intentaremos desvelarlo en ésta entrada.

Aspecto
No tiene pérdida. Es una bandera de fondo rojo con una cruz de San Andrés (aspa) azul con borde blanco, y 13 estrellas en su interior, simbolizando los trece estados que conformaban los Estados Confederados.


También pueden venir en otros colores sin perder significado, como ésta, que no está nada mal.


Su nombre original es la 'Navy Jack' y era usada por las fuerzas navales (de hecho aunque querían darle otros usos, no pasó el corte del gobierno) pero a día de hoy es la que ha trascendido y todos conocemos.


Significado
La bandera Confederada tiene muy mala reputación, entre otras cosas porque se asocia con el racismo, la supremacía blanca, debido a su apropiamiento por parte de radicales estadounidenses que andaban, y andan siempre liándola, y luciendola orgullosos cuando hacen ruido. Pero es lo mismo que si ligásemos la cruz esvástica con los nazis, entonces diríamos que la religión india es nacionalsocialista por la cantidad de ellas que lucen... en fin.

Pero detrás de ese mal nombre, representa un lugar específico: el sur de los EEUU, con su cultura y sus peculiaridades y sus tradiciones. que han calado mucho en el mundo biker.

Además es considerada como un símbolo de la música Country, rock sureño y folk, géneros musicales muy afines con el mundo de las motocicletas cruiser.

Para finalizar, también es un símbolo del movimiento Rockabilly, de cuya estética ha mamado el mundo Biker estadounidense desde su aparición en los años 50.

Debido a que los estados del sur eran considerados "rebeldes", ésta bandera también es símbolo de rebeldía, contra el poder establecido.

Historia
La bandera confederada ha estado ligada al mundo biker casi desde el principio, y si no en forma de parche, como banderas, pañuelos o pintura en las motos.


¿Por qué llevarlo? (o no)
Es posible que si te ven con ella, los más incultos pienses que eres un nazi, pero si te da igual lo que piensen los demás, es un símbolo adecuado para mostrar tu gusto musical hacia el rock, country y folk. También si muestras aprecio por el sur de EEUU (algo parecido al parche Route 66). Incluso para mostrar rebeldía y oposición al orden establecido. Si da la casualidad que eres un nazi y la quieres llevar por lo de la supremacía blanca y todo eso, pues tú mismo, con tu mecanismo...