miércoles, 30 de octubre de 2013

Cuero real vs. Cuero sintético

El cuero es un material presente en casi todos los armarios bedesemeros, en forma de restricciones, látigos, prendas o complementos. Recordemos que el cuero es piel de animales tratada mediante curtido, mientras que el cuero sintético, también llamado polipiel, es un material artificial, usualmente PVC, que imita el aspecto del cuero.

(Nota: A veces he visto que se usa el nombre "cuerina" para referirse al cuero sintético. La cuerina es un material de fabricación, pero a diferencia de usar PVC, se usa cuero triturado (de los sobrantes de la fabricación o descartes), creando una especie de "serrín" que es unido nuevamente con un pegamento en un aglomerado. Este material tiene unas caratcterísticas a caballo entre el real y el sintético. La pega es que normalmente intentan colarlo como cuero real)

(Otra nota: Un "Tejido" está compuesto por hilos tramados. Por tanto el cuero como el cuero sintético NO son tejidos aunque mucha gente se empeñe en llamarlos así. Por eso a mi me gusta nombrarlos como "materiales")


Para ver las diferencias entre ambos materiales, he realizado una pequeña comparación de características:

Estética:

Hace muchos años el cuero sintético lucía un aspecto "plasticoso", quizá con demasiado brillo y una caída anormal que saltaba a la vista. Pero con los avances de la técnica, a día de hoy es difícil distinguir entre el cuero real y el sintético. Ni siquiera la prueba del olor puede ser determinante, ya que algunos fabricantes listillos le añaden el aroma guardando prendas y/u objetos de piel sintética en contacto con piel real. Si bien, el cuero adquiere "personalidad" con el paso del tiempo a través del desgaste, en la sintética existe una variedad de colores y tramas muy extensa.

Cuidados:

En este aspecto, el cuero sintético resulta vencedor, ya que no necesita ningún mantenimiento, aparte de lavarlo con un paño húmedo si hiciese falta. Si se moja no pasa nada (se deja secar y punto) y el sol no lo daña significativamente. Por el contrario, el cuero es más quisquilloso, si se moja puede volverse quebradizo y oler mal, y el sol lo decolora rápidamente. Además hay que engrasarlo e hidratarlo periódicamente para que luzca bien, y si se guarda sin ventilación se llena de moho.

Durabilidad:

Aunque se crea lo contrario, un buen cuero sintético (o sea, uno de buena calidad, y no esos que usan en la confección industrial más malos que un dolor, que al año se empiezan a deshacer) dura mucho tiempo. Me aventuraría a decir que tanto como el cuero real, con la ventaja de la ausencia de mantenimiento.
Otra ventaja del cuero sintético es que es más resistente al uso diario que el cuero real: resiste mejor a la fricción, manipulación y sudor. 

Características BDSM:

Aquí incluiré las características que nos importan a los que vivimos el BDSM. El cuero real, por sí solo, resiste bien la tracción, por lo que es idóneo para la fabricación de grilletes, collares, correas y cinturones, camisas de fuerza y látigos, sin peligro a que se rompan. También tienen un factor de rigidez que nos sirve para hacer elementos estructurales, como collares posturales y corsets. Su contraparte sintética carece de estas características mecánicas, debiendo aplicarles materiales de carga en su interior, pero sin embargo son más fáciles de mantener y tienen un precio más económico.
Y no solo es el aspecto; el propio aroma característico y el tacto es de gran valor para el fetichista del cuero, cosa que carece el cuero sintético.

Precio:

El cuero real es con diferencia más caro que el sintético. Este vende por piezas (hojas), cuyo precio varía dependiendo de la calidad, grosor y acabado (para que os hagáis una idea, una hoja de aprox 50x50 tiene un precio de media de unos 20 €). Se le añade la desventaja de que al ser un material natural, es susceptible de presentar imperfecciones, como por ejemplo el resultado de una herida, y tramas diferentes de una a otra, que a la hora de confeccionar significa emplear más tiempo, más dedicación y más material desperdiciado. Por el contrario, el cuero sintético se vende en rollos de 1,40, con un precio de media de 8 a 10 € el metro lienal, disponiendo de una fuente "infinita" de materia prima uniforme y sin imperfecciones. 

Ética:

Hay una gran discusión abierta sobre el cuero y los derechos de los animales. Primero hay que distinguir entre la piel y cuero de animales que se matan solo por la piel (como el visón o cocodrilo) y que estoy totalmente en contra, y el cuero que se obtiene del cerdo o la ternera, que es una parte que se desecharía o se emplearía igual para hacer colas y pegamentos o jabón. Si eres vegan@ y rechazas la total explotación de cualquier animal sensible, me resulta fenomenal, siendo la piel sintética perfecta para ti; pero lo que no tiene mucho sentido rechazar firmemente el cuero si luego te vas a comer una chuleta o un bistec...

Contaminación:

Hay quien rechaza el cuero sintético por la contaminación que deriva su producción por ser un plástico. Es cierto que como un derivado de hidrocarburos, en su proceso se emite contaminación a la atmósfera en forma de dioxinas. Pero la realidad es que el curtido no es mucho menos contaminante. Para tratar las pieles se utilizan taninos y otros compuestos químicos. Los residuos del proceso se ceban especialmente con el agua, dejando sulfuros, sulfatos, ácidos y tintes.
La ventaja medioambiental del cuero real es que, una vez desechado, al ser natural se llega a pudrir, cosa que no ocurre con el PVC, que es literalmente eterno.


Conclusiones:

Con esta entrada no pretendo poner un vencedor/perdedor, ya que ambos materiales tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Una de mis ideas es desmitificar el cuero real al mismo tiempo que pongo en valor al cuero sintético tumbando esos falsos mitos que existen a su alrededor. Cualquiera puede ser una buena opción siempre que se ajuste a nuestras necesidades.

Introducción

Black & White nace de un proyecto que tenía en mente desde que terminé mis estudios de moda: crear una empresa de diseño y confección de prendas y equipamiento BDSM.

Uno de mis objetivos es introducir innovaciones en cuanto a diseño y materiales, renovando la estética fetichista tradicional.