lunes, 5 de diciembre de 2016

Secretary (2002)

Hoy he visto una película que trata el tema del BDSM. Va de una chica que entra a trabajar como secretaria, para un tal Sr. Grey, y acaban entablando una relación D/S que...

¡Un momento! No, no se trata de 50 Sombras de Grey. Bajo ese argumento que tanto nos suena, se esconde una película bastante anterior (concretamente 13 años más antigua) que pasó discretamente por las carteleras. Hablamos de Secretary, o La Secretaria.


Ésta película del 2002, basada en el libro "Bad Behavior" de Mary Gaitskill, que podríamos calificar como una especie de comedia romántica, está protagonizada por Maggie Gyllenhaal (interpreta a Rachel Dawes en 'El Caballero Oscuro") y James Spader (no sé vosotros, pero yo lo recuerdo por interpretar al Dr. Daniel Jackson de 'Stargate'), que trata, como hemos dicho antes, sobre el florecimiento y desarrollo de una relación d/s entre una secretaria y su jefe.

Una de las escenas de la peli

No esperabais ver a Maggie Gyllenhaal con todos esos trastos puestos, ¿verdad? Yo tampoco.
Reconozco que he tardado mucho en verla, y parte de la culpa de no haberla visto hasta ahora ha sido mía, ya que la hacía como la típica comedia romántica que tanto abundaban en esa época (género que me echa un poco para atrás). Y me arrepiento. Me arrepiento profundamente de haber pensado así, porque !la película es una puta maravilla! Según mi criterio, es la tercera mejor película que se ha hecho nunca sobre BDSM, de esas que hay que ver obligatoriamente antes de que te lleve la parca. (la primera es SM Rechter, seguida de la famosísima Historia de O).

Y sinceramente, le pueden dar por saco a las 50 sombras de Grey (libro o peli, me es lo mismo). Tengo que añadir, si habéis visto 50 Sombras y no Secretary, ya estáis tardando, que seguro que os va a encantar. Decir que ha servido de inspiración es quedarse cortos. Hay tantas similitudes que resulta molesto (algunos llamarían plagio), pero ese tema mejor lo dejamos para otro momento...

viernes, 2 de diciembre de 2016

BDSM Vegano

Antes de empezar, a modo de introducción, y por si alguien todavía hay alguien que no sepa lo que es, el veganismo son una serie de hábitos de consumo donde se elimina cualquier producto de explotación u origen animal o seres sensibles, por su trato como 'mercancía'. A diferencia del vegetarianismo, no solo se limita al ámbito alimenticio sino que se extiende a todo producto de consumo (alimentos, cosméticos, servicios y por supuesto, ropa).

Es una práctica que ha estado tomando mucha fuerza en los últimos años. De ser algo casi desconocido que se confundía con frecuencia con el vegetarianismo, ha pasado a ser un colectivo muy fuerte, con millones de adeptos repartidos por todo el mundo. Y la cifra de integrantes va en aumento, lo que ha hecho que muchas empresas se hayan especializado en éste sector, pudiendo encontrar más fácilmente productos, artículos y servicios veganos, y a precios cada vez más competitivos. Incluso marcas importantes han sacado lineas veganas de productos para este colectivo.

Sin embargo hay un pequeño conflicto con el veganismo y el BDSM: el cuero. Al menos hablando de BDSM occidental, el cuero es el material por excelencia, tanto para vestir como para la confección de restricciones, es lo que se ha demandado siempre, y aunque siempre han existido alternativas como la cuerda o el metal, unas buenas restricciones de cuero ofrecen más agilidad que las primeras (se pueden colocar y quitar rápidamente, sin nudos ni líos), y no son tan agresivas con el cuerpo como las segundas (unas esposas metálicas pueden hacer bastante daño).

Si eres más de cuerdas, no tendrás ningún problema.

Pero debido al número creciente de veganos en el mundo, en la actualidad es posible encontrar, y cada vez con más frecuencia, muy buenas piezas confeccionadas en alternativas respetuosas con los animales, y si antes se consideraban productos malos y de escasa calidad los realizados con éstos materiales, actualmente pueden igualar en características, incluso superar a sus homólogos en cuero animal.

Además, el futuro es prometedor, ya que hay constantes innovaciones en materiales, como pieles sintéticas más resistentes y de mayor calidad, o alternativas ecológicas como el cuero vegetal (hecho con algodón y caucho), o la patente Piñatex, creado a partir de fibras de hojas de piña (que normalmente se desechaban), que mantienen unas características similares al cuero animal.

No he tenido ocasión de usar Piñatex para la confección, pero visualmente tiene muy buena pinta.


El cuero sintético, aunque se piense lo contrario, es tan duradero como el animal, además de ser respetuoso con los animales, es más fácil de mantener y más barato.

También existen otros materiales que ofrecen características mecánicas adecuadas para el bondage.